SALUD

Meditación científica: qué es y para qué sirve

Durante más de 40 años la medicina y la psicología han venido utilizando las técnicas de mindfulness como una forma de atender a problemáticas de salud específicas de algunas personas, entre las cuales el ...

Durante más de 40 años la medicina y la psicología han venido utilizando las técnicas de mindfulness como una forma de atender a problemáticas de salud específicas de algunas personas, entre las cuales el dolor crónico, el estrés, la ansiedad y algunos síntomas depresivos son los principales. Protocolos grupales y distintas intervenciones se han ido sumando para darle especificidad y efectividad a estas prácticas.

Pero otro uso fundamental del mindfulness como una práctica contemplativa en el mundo occidental es el del cultivo del bienestar a través del desarrollo de la atención concentrativa y de apertura, la aceptación, la ecuanimidad, mente de principiante y compasión. Hemos descubierto en estas tierras que el cuidado de la salud y el entrenamiento sostenido de nuestro cerebro a través de la atención plena es un camino fructífero, y a eso la ciencia también lo está midiendo.

Meditadores de larga data y…nosotros

En mi libro recientemente editado “Mindfulness, la Meditación Científica”, de editorial Paidós, justamente hablo de este tema: las personas que han meditado más de 10.000 horas presentan cambios importantes en sus cerebros, en áreas relacionadas con la atención (corteza cingulada), la empatía y compasión (áreas frontales), interocepción (ínsula), entre otras. Estas personas han engrosado la corteza cerebral con la práctica contemplativa durante muchos años. Por lo tanto, tienen lo que podemos llamar “cerebros mindful”. Matthieu Ricard, un occidental que se dedicó a la vida monasterial tibetana/budista, es uno de los sujetos que prestaron su cerebro para que fuera investigado.

Pero en la obra también menciono que personas como nosotros, que no tenemos esa contracción a meditar tan arraigado (¡entre otras cosas porque no nos da el tiempo!), podemos encontrar cambios en nuestro cerebro con prácticas durante menos tiempo y producir mejorías en nuestra calidad de vida.

El libro abre con la historia de Marcelo, médico que hizo un programa con nosotros a partir de su estrés y las migrañas que solía padecer, y relata cómo en un par de años produjo cambios importantes en su salud a partir de una práctica diaria y regular en su hogar, que se extendía a su vida cotidiana.

Marcelo se levanta temprano y silenciosamente de su cama. Son las seis de la mañana de un día lunes. Se dirige al baño y se da una ducha lenta, sentida, no solo una mojadura de cuerpo. Le lleva unos diez minutos. Luego se seca, se afeita y se dispone a buscar, en el placard de su pequeña hija, en la otra pieza, su colchoneta y su almohadón para meditar. Son las seis y treinta ahora.

La gran ciudad todavía no despierta. Yace recostada como un gigante que da ronquidos y sacudones de cuerpo cada tanto. Marcelo comienza una práctica de veinte minutos de ejercicios de un yoga muy consciente, liberando tensiones en zonas donde normalmente suelen acumularse, como hombros y espalda. Luego toma el almohadón (zafu) y se sienta sobre él. Muchos pensamientos llegan a su mente mientras hace esa transición: tiene que preparar el informe de un paciente del hospital que puede demandarlos por mala praxis a pesar de que él considera que su equipo procedió de la manera más profesional dadas las circunstancias (no le ocurrió nunca antes tener que defenderse de una demanda de ese tipo), también recuerda que hoy vencen las expensas, aunque a eso lo tiene agendado en el móvil. Por último, recuerda que apenas deje a su niña en la sala del jardín, tiene que pasar por dirección (sin que la maestra se entere) para terminar de organizar la compra de un regalo que todos los padres le están preparando. Pero también se da cuenta que tendrá tiempo para pensar en todo eso luego. Este es el momento de deshollinar de preocupaciones y problemas su mente, de limpiarla de deseos, temores y dudas y de afinarla como a un instrumento sensible para la jornada que viene.

Se acomoda, se siente desde la cabeza a los pies, inhala y exhala, y siente que ingresa a un universo de conciencia plena.

Hace cinco años que comenzó su revolución. Cinco años desde que decidió abandonar el sufrimiento cotidiano de lo inalcanzable, lo inevitable, aquello que no podemos cambiar y que constituye nuestra neurosis moderna.

El programa MBSR

El programa de Jon Kabat-Zinn, con cuarenta años de experiencia en el mundo, es el tomado como referencia para las investigaciones científicas. Recordemos que el mindfulness es el único entrenamiento en meditación que tiene reportes más o menos robustos en el ámbito de la ciencia.

En el transcurso de nuestra obra vamos desarrollando el proceso de un grupo en nuestra institución, sesión por sesión (son ocho en total) más la jornada intensiva de un día sábado, y ficcionando un grupo que, por supuesto, se parece mucho a los grupos que nosotros hemos tenido. Allí, personas más jóvenes o más grandes, mujeres y hombres solos, casados, profesionales o trabajadores sin título, se debaten con el que es el signo de nuestros tiempos: el estrés. E intentan, a partir de las herramientas que van incorporando, ser más felices, aumentar niveles de bienestar y de satisfacción en sus vidas.

De alguna manera van produciendo, con las prácticas guiadas en sus hogares y el cultivo de la atención plena en el día a día, lo que llamo “La revolución de la Mente”. Así la describo en algunas frases:

  • La revolución es silenciosa. Lenta, progresiva y constante. De adentro hacia afuera. Primero impacta en la mente, el cuerpo y el cerebro y luego en las demás personas y seres del universo.
  • La revolución es pacífica pero insidiosa. Duele pero sana. Silencia el alma pero la libera. La revolución no es exhibicionista pero todos la ven tarde o temprano.
  • La revolución es un proceso individual, aunque conmocione sistemas como la familia, el trabajo, el club. Y transforma el cerebro: estimula encendidos neuronales en algunas zonas e inhibe otros a partir de un simple acto cotidiano, estar conciente.
  • La revolución no tiene fecha de inicio. Está desde siempre latente, agazapada, a la espera de un despertar súbito. La chispa es una intención profunda de producir un cambio, de ser feliz.

 

  • Una vez iniciada, sacude los cimientos de nuestra personalidad, es un cambio de paradigma: nos hace sentir que hay algo que no va más y necesitamos derribarlo. Nuestras creencias, pensamientos y emociones se ven desafiadas por un anhelo de bienestar que empuja. Algo nuevo brota.
  • La revolución de la mente está en vos. Decidirte y tomar las herramientas es cuestión de un instante, pero utilizarlas para tallarte y darte forma como un ser humano completo es trabajo de toda la vida.

Fuente: Clarin

  • Fecha 07.12.2017
  • Sección Generales
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