OPINIÓN

Los doctores se aprestan al gran desafío por la ciudad

. Y estos se aprestan a encarar una gestión que algo tiene que ver con la profesión de donde provienen. Sobre todo si homologamos la cronicidad de los males que aquejan a nuestra city con alguna patología cardio-hemof&iacut...

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Y estos se aprestan a encarar una gestión que algo tiene que ver con la profesión de donde provienen. Sobre todo si homologamos la cronicidad de los males que aquejan a nuestra city con alguna patología cardio-hemofílica.

En ambos casos hay circulación, torrentes, paros, congestiones y un denominador común: el mal humor, producto de una beligerancia natural, incentivada hoy por  movimientos interesados y faltos de sentido común para adoptar posturas superadoras que contemplen el interés general.

Los  politiqueros y piqueteros asociados con la moda: indigentes a sueldo.  

Ambos médicos y donde el éxito o el fracaso  se circunscribe a un ámbito, la mayoría de las veces, aséptico; la ciudad de corrientes, habitada, por empleados dependientes de organismos estatales, estudiantes, comerciantes y cuentapropistas, tiene la particularidad de ser una urbanización que a lo largo de años, evolucionó respondiendo exclusivamente a intereses personales y sectoriales. Esto: tanto de sus administradores como de sus  habitantes. La idea de una ciudad armoniosa, previsible,  amigable por la bonhomía, perece por la aptitud y actitud de sus administradores y pobladores. Las razones no son tantas y sintetizarlas, no resulta difícil.

Una razón de peso:

Todos los intendentes, con ambiciones políticas, en los últimos cincuenta años, administraron el municipio, con el claro objetivo de demostrar su capacidad para gobernar y afirmarse conocidos, en el distrito electoral mas grande de la provincia. Esta modalidad, produjo gestiones empecinadas en obras de impacto visual e inmediato. Se descartó la planificación y se menospreció las obras de saneamiento e infraestructura. Subterráneas e Invisibles, resultan  descartables para el proselitismo, de todo candidato.

Por suerte, últimamente, se superó la pintada del cordón de vereda con cal o pintura al agua.

Uno de los trabajos más inútiles que he visto. Esa gente cambió la “postura de cosecha a mano” y siguió agachándose para justificar su peculio. Debiéramos haberle enseñado un oficio, con el mismo salario, antes que joder y perder el tiempo con la brocha.

Una cuestión cultural:

Tassano y Lanari deberán luchar contra las estacionadas en doble mano, los camiones de gran porte, cargando y descargando en negocios desprovistos de playa de maniobras, ambulancias sobre veredas, construcciones violatorias no ya de reglamentaciones; sino: en contra del sentido común, ómnibus inapropiados para las angostas calles, árboles creciendo sobre cornisas en edificios públicos y privados, transportes de cargas agotando la capacidad portante de los viejos y nuevos pavimentos, paseos transformados en playas de estacionamientos, veredas rotas, motociclistas de todo tipo pero con la segura propensión de ir a parar a los hospitales disponibles etc. etc.

Y una plantilla sobredimensionada, integrada por personas de distintos signos políticos que se alternan entre hacedores y observadores, según les toque. Es decir: un explosivo combo productor del peor mal humor colectivo que uno pueda imaginar para quienes pagamos los impuestos.

Una demanda insatisfecha:

La cuestión más difícil de resolver que tendrán los  nuevos, se circunscribe a la formulación de un plan facilitador del sector privado, para crear puestos de trabajo. Esto que mucho se reclama, incluyendo a los mal- acostumbrados dadores de empleos, es por hoy un desafío a la inventiva y la audacia de los gobernantes e implica una gran capacidad de tolerancia para quienes tengan que afrontar los costos iniciales.

Si la facilidad y sistematización es el denominador común, para los proyectos,  los mismos tendrán andamientos.

La burocratización es lo peor para todo plan de trabajo que se precie de nuevo y audaz.

Una experiencia para no desestimar:   

La gestión de  Fabián Ríos, esforzada en demostrar una sobrada capacidad para gobernar la ciudad y aspirar a la conducción de la provincia, se desmoronó abruptamente.

Y hoy aparecen los verdaderos problemas, inmediatamente del revés eleccionario. El ejercito con pecheras azules e inscripciones, desaparecieron de las calles.

Hasta cortaban la maleza del vagoneta que no limpiaba el frente de su casa.  La ciudad comenzó a des-alinearse, con un desorden y abandono, lejos de lo que se sostenía, a toda costa, con un esquema de complacencia, mas que de verdadero servicio. Resumido en: lo nuestro es hacer.

Por qué el fracaso. Simple: cuando es imposible convencer  a un remisero o cualquier otro trabajador, que  vive de la actividad de la ciudad misma, que no arroje el paquete de cigarrillos a la calle o el envase de jugo, al vecino que no lave su auto en la vereda, al que tiene, no desagote su pileta en la calle, al transportista que no siga rompiendo el pavimento con excesos de peso en su camión, al propietario que no espere del municipio el corte del yuyo en su vereda……será muy difícil gobernar para evitar el deterioro imparable que deviene de la obsolescencia y el abuso de la infraestructura básica.

Un elemental diagnostico:

La ciudad está colapsada en todo sentido. Y esto se debe a un planteo, que nuevamente lo resalto.

Se viene repitiendo hace muchos años.

Se arriba a la intendencia para aspirar a la gobernación.

Y en consecuencia gran parte de lo que se hace  es por fuera de un plan estratégico sustentable,  que requiere de tiempo.

Casi toda acción, obedece a una táctica electoral.

Los intendentes que llegaron a gobernador (Leconte y Romero Feris) contaron con el apoyo del gobierno provincial y de seguro ocuparon fondos de la provincia para aplicarlos, en el municipio, con fines proselitistas en el distrito electoral de mayor caudal. Espínola, Vignolo y Ríos, no estuvieron en sintonía con la administración del sillón de Ferré. Tuvieron que arreglárselas o con los contribuyentes o los famosos “Per saltun” de caja que hizo la nación.

Seguir insistiendo en este esquema nocivo,  facilitará caminos políticos pero a costa de sacrificar a la que otrora fuera una hermosa ciudad.

Para los que queremos una capital equilibrada, con un desarrollo en base a actividades que no necesiten de subvenciones, el nuevo gobierno aparece promisorio.

Tassano y Lanari difícilmente aspiren, de forma inmediata, al sillón de ferre.

Por el camino tienen varios pesos pesados, que ya estuvieron y otros en la cola.

Todo el esfuerzo de la nueva gestión tendrá que dirigirse a conformar una población equilibrada con sus exigencias y muy cumplidora de sus obligaciones.

Se deberá evitar el malestar social producto de los abusos; tanto de la administración como del circulo rojo, que todo gobierno tiene y cuyos integrantes no alientan un proyecto sustentable. Estos, la mayoría de las veces, están detrás de más ganancias y cuidando, con miradas muy cortas, sus kioscos.

Corrientes siempre fue una ciudad difícil para conducirla. Hay mucha gente con tiempo de sobra, criticonas y sin ganas para acordar, inteligentemente, un bello lugar, donde se pueda vivir, estar seguro  y ganar dinero.

Sin joder a los demás.

 

Luciano Acosta

Ingeniero civil

Miembro fundador de

Asociación Corrientes productiva

  • Fecha 09.12.2017
  • Sección Politica
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