SALUD

Menos carne, poca verdura y más harinas

La dieta de los argentinos está cambiando. En el país del asado, menos del 15% de las personas consume carne todos los días. Y apenas 4 de cada 10 ingiere verduras a diario, en contraposición con  una gra...

Ldieta de los argentinos está cambiando. En el país del asado, menos del 15% de las personas consume carne todos los días. Y apenas 4 de cada 10 ingiere verduras a diario, en contraposición con  una gran presencia de harinas y panificados en la alimentación.

Los datos surgen de un estudio realizado por la Universidad Siglo 21, que incluyó a 650 adultos de siete ciudades del país:  Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario, San Miguel de Tucumán y Comodoro Rivadavia. 

La muestra se llevó a cabo durante la pandemia por el coronavirus, con el objetivo de analizar cuáles fueron los efectos que se manifestaron -estrés y ansiedad mediante- en los hábitos de la población.

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El dato más llamativo, en un país que siempre se caracterizó por un consumo de carnes superior a lo recomendado, fue que su ingesta diaria se redujo a menos del 15% de la muestra. Y esto fue válido tanto para la vaca, chivo o cordero (12%) como para el pollo (14%).

El 60% de los encuestados declaró ingerir carne vacuna durante pocos o ningún día de la semana. Esta cifra ascendió al 62% respecto al pollo y al 89% en cuanto al pescado.

Los resultados coinciden con los brindados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de Argentina (Ciccra). Según la entidad, el consumo de carne vacuna cayó en 2020 a su mínimo histórico, unos 49,7 kilos por persona. 

El consumo de carne vacuna cayó en 2020 a su mínimo histórico. Foto EFE.

El consumo de carne vacuna cayó en 2020 a su mínimo histórico. Foto EFE.

El pico de consumo promedio de carne vacuna en nuestro país, que junto a Uruguay comparte el podio mundial por persona, se había dado en 1956, al tocar los 100,8 kilos, según difundió la agencia EFE. 

¿A qué se debe esta caída? “El precio de la carne podría ser uno de los principales factores responsables de la reducción del consumo, pero no el único”, dice a Clarín Natalia Cervilla, directora de la licenciatura en Nutrición de la Universidad Siglo 21.

Según la especialista, hay una tendencia creciente hacia modos de alimentación con mayor participación de proteínas vegetales. Se debe a los cambios en los gustos de los consumidores, al respeto por la vida de otras especies y el cuidado del ambiente.

Además, la cuarentena influyó en la compra. Las familias priorizaron los comercios de cercanía, adecuándose a la oferta disponible y con una participación importante de los alimentos no perecederos, de manera de contar con "stock" en el hogar y limitar las salidas.

Durante la cuarentena se priorizaron los comercios de cercanía y la compra de alimentos no perecederos. Foto Xinhua.

Durante la cuarentena se priorizaron los comercios de cercanía y la compra de alimentos no perecederos. Foto Xinhua.

En esa línea, sólo 4 de cada 10 encuestados dijo haber consumido verduras todos los días. Y apenas un tercio declaró ingerir frutas, leche o yogur de manera diaria.

La contrapartida fue una gran presencia de harinas y panificados. El 13% reconoció haber comido todos los días facturas, criollos u otros productos de pastelería y el 6% hizo lo mismo con chocolates, alfajores y golosinas.

Cervilla explica que, durante el aislamiento, se incrementó el consumo de harina, azúcar, levadura, manteca y otros ingredientes que se utilizan generalmente para hacer comidas caseras. De hecho, la harina integró la "canasta básica de cuarentena" y estuvo en el podio de los más vendidos. 

“Las preparaciones hogareñas fueron de alta densidad energética: un hábito que ya estaba instalado y se profundizó. Posiblemente, cuando la situación sanitaria del país se regularice, volveremos a consumir los mismos alimentos que antes de la pandemia”, pronostica.

Las mujeres lideran los grupos de alimentos recomendables. Foto Shutterstock.

Las mujeres lideran los grupos de alimentos recomendables. Foto Shutterstock.

El informe arroja diferencias de género. Las mujeres lideran los grupos de alimentos recomendables: por ejemplo, el 38% come frutas de manera cotidiana, contra el 28% de los varones. Mientras que el paladar masculino gana en pastelería, golosinas y productos de copetín.

“En general las mujeres son quienes más se ocupan del cuidado de la salud, incluyendo en esta idea el peso corporal. Posiblemente por eso se observa un consumo diario mayor de alimentos como frutas, verduras, lácteos y agua en este grupo”, analiza Cervilla.

La geografía también hace lo suyo a la hora de alimentarse. Corrientes lidera el consumo de frutas y Mendoza el de verduras. Los cordobeses se exceden con los criollos y las facturas. En Mendoza viven los más carnívoros. Y los porteños le escapamos a la leche y al yogur. 

En la Ciudad se consume menos leche y yogur que en otras provincias. Foto Shutterstock.

En la Ciudad se consume menos leche y yogur que en otras provincias. Foto Shutterstock.

En relación con las bebidas, una amplia mayoría de personas toman agua, soda o infusiones (como té o café) de manera cotidiana. Respecto de las gaseosas, se observa que 1 de cada 10 las incorpora varios días de la semana, ya sea con o sin azúcar.

Cuatro de cada 10 participantes manifestaron ingerir una cantidad menor a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de dos litros de agua por día.

“No es posible definir una única dieta como saludable, ya que se debe adecuar a las características de cada individuo, sus gustos y preferencias", dice Cervilla.

"En todos los casos debería incorporar alimentos de todos los grupos y colores: frutas y verduras, legumbres y cereales (preferentemente integrales), carnes, huevos, lácteos (preferentemente descremados), aceite, frutos secos y semillas. Y limitar aquellos de alta densidad energética y bajo valor”, cierra la nutricionista.

  • Fecha 26.01.2021
  • Sección Ciudad
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