ECONOMIA

El dólar está más fuerte que nunca, ¿o no…?

La moneda más importante del mundo está de buena racha. En el último año, el dólar trepó un 20% frente a la canasta global de monedas y está en su valor más alto en 20 años. Hoy, un eu...

La moneda más importante del mundo está de buena racha. En el último año, el dólar trepó un 20% frente a la canasta global de monedas y está en su valor más alto en 20 años. Hoy, un euro vale menos que un dólar, y las demás aspirantes a destronar al dólar como valor de reserva mundial, como el yen, el yuan y hasta las criptomonedas, se desplomaron. Por más que Estados Unidos utilizó su influencia financiera para apretar a Rusia, los demás se refugiaron rápidamente en sistemas que operan en dólares norteamericanos por considerarlos seguros. Este ciclo de fortaleza del dólar domina el paisaje financiero global. Pero una mirada más de cerca revela que los cambios tecnológicos que podrían desafiar el predominio del dólar van ganando impulso.

Tras la disparada del dólar se mueven varias fuerzas. Para empezar, a pesar de que Europa y China avanzan a paso firme hacia una recesión, la economía norteamericana ha demostrado ser notablemente resiliente, con crecimiento del empleo y márgenes de ganancia que siguen siendo buenos. La inflación es alta y la Reserva Federal (Fed) está aumentando las tasas a mayor ritmo que los bancos centrales de otros grandes países. Las crisis energéticas son shocks en los términos de intercambio que favorecen a los exportadores de energía y castigan la moneda de los países que deben importarla. Pero gracias a la revolución del shale oil o petróleo no convencional, en 2019 Estados Unidos pasó a ser un exportador neto de energía por primera vez desde 1952. Y ninguno de esos procesos parece en vías de llegar a su fin.

Para Estados Unidos, un dólar fuerte tiene sus ventajas. Ayudará a bajar la inflación, aunque a largo plazo podría causar algunos problemas de competitividad. Para gran parte del resto del mundo, sin embargo, es una pésima noticia. Las facturas de comercio internacional y de las deudas extranjeras son predominantemente en dólares. Como resultado, cuando la Fed sube sus tasas de interés y los capitales vuelan hacia Estados Unidos, las finanzas de los mercados emergentes empiezan a sufrir. Hasta ahora, las grandes economías, como la India, han resistido bien, pero los países chicos muy endeudados, como Sri Lanka o Paquistán, están en graves problemas.

A pesar de los resentimientos que despierta, la durabilidad de este sistema global basado en el dólar es fiel reflejo de la resistencia de Estados Unidos, que en los últimos 15 años ha atravesado tiempos difíciles, con una descomunal crisis financiera, una pandemia mal manejada, un déficit fiscal cada vez mayor y como corolario, la crisis constitucional de 2021. Sin embargo, aunque el dólar se dispare, vale la pena prestar atención a dos desarrollos tecnológicos en auge.

En primer lugar, los nuevos sistemas de pago y moneda digital administrados por el Estado finalmente están ganando terreno. El E-Yuan de China ya tiene 260 millones de usuarios, y eventualmente esa tecnología podría permitir que China opere su propia red global de pagos sin tener que levantar los controles de capital, que considera necesarios para mantener la estabilidad económica del país. Eso la volvería casi inmune a eventuales sanciones estadounidenses. En otros países, los sistemas de pagos manejados por el Estado exhiben poderosos efectos de red. El sistema Upi es inmensamente popular en la India, y el sistema de pagos de Brasil, Pix, ya ha sido utilizado por 126 millones de personas. Hoy estas redes de pagos son internas de cada país, pero mañana podrían facilitar las transacciones transfronterizas, como alternativas al sistema basado en el dólar.

En segundo lugar, si analizamos las criptomonedas un poco más allá de las estafas y las burbujas, lo cierto es que las tecnologías financieras descentralizadas siguen mejorando. Los desarrolladores están impulsando una actualización de la cadena de bloques Ethereum, en la que se basan la mayoría de las aplicaciones DeFi. El 15 de septiembre, Ethereum adoptó un nuevo mecanismo de toma de decisiones colectivas conocido como “prueba de participación”, que consume mucha menos energía: la reducción en el consumo de energía será equivalente a apagar las luces de todo Chile. Podría allanar el camino para que Ethereum se vuelva más eficiente en el manejo de grandes volúmenes de transacciones y un rival más creíble para las finanzas tradicionales a nivel global.

En el siglo XX, el dólar eclipsó a la libra esterlina como moneda de reserva mundial, y empezó a ser ampliamente utilizado como unidad de cuenta, reserva de valor y medio de pago. Es posible que el próximo cambio en los regímenes monetarios no sea tan claro, a medida que las nuevas tecnologías permitan separar algunas de las distintas funciones de la moneda de reserva —los países podrían tener autonomía en los pagos, por ejemplo—, sin menoscabar el rol del dólar en otras áreas. El estatus de moneda de reserva que tiene el dólar todavía no cambió, pero la tecnología terminará cambiando lo que significa ser una moneda de reserva.

Fuente: La Nación

  • Fecha 22.09.2022
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