Preocupación en los productores
Dos economías regionales claves profundizan su mal momento
La vitivinicultura y la yerba mate son dos de las principales economías regionales de Argentina, que demandan una cuantiosa mano de obra y cuyos productos son de consumo masivo en el país. No obstante su centralidad en el e...
La vitivinicultura y la yerba mate son dos de las principales economías regionales de Argentina, que demandan una cuantiosa mano de obra y cuyos productos son de consumo masivo en el país. No obstante su centralidad en el entramado económico de Cuyo y el NEA, hace años ya que atraviesan una profunda crisis.
El eslabón más afectado es el primario, debido a que los precios pagados a los productores no alcanzan para cubrir sus costos productivos desde hace tres años a esta parte.
El último Semáforo de las Economías Regionales - relevamiento de las 19 principales actividades agropecuarias elaborado por Coninagro - da cuenta de esta situación.
Según el trabajo presentado este mes, tanto la vitivinicultura como la producción de yerba mate se encuentran en rojo (crisis), un estado de situación que se repitió durante todo el año. El componente de negocio es el que peores índices muestra: en ambos casos, los precios pagados a los productores se encuentran “muy por debajo de sus niveles históricos”.
En el caso del sector de “vino y mosto”, el precio promedio pagado en julio al productor fue de $261 por litro, lo que representó una caída interanual del 7%, pero “al analizar la serie a precios constantes, el valor promedio de los últimos años se ubica en torno a $777 por litro, lo que refleja que el precio actual continúa muy por debajo de sus niveles históricos”.
En la yerba, lo mismo: “en julio, el productor recibió alrededor de $260.000 por tonelada de hoja verde, registrando una caída real del 13% respecto del mismo mes del año anterior. A precios constantes, el valor promedio de la tonelada de hoja verde en los últimos cinco años ronda los $620.000, por lo que el precio actual continúa muy por debajo de sus niveles históricos”, indica el informe.
Semáforo de Economías Regionales de julio 2026. Coninagro.
El asesor económico de Coninagro y autor del informe, David Miazzo, comentó a Clarín Rural que el origen de la crisis del sector yerbatero y vitivinícola tienen causas similares.
“En los dos casos se presentó un exceso de oferta por buenos años climáticos, algo que se vio más claramente en la yerba, lo cual se combina con una demanda que viene débil por cuestiones de poder adquisitivo. En el caso del vino, se suma una cuestión más estructural de caída en el consumo, que ya lleva varias décadas y que no solamente está pasando en Argentina, sino que también en el mundo”, comentó Miazzo.
Para Miazzo, lo que termina pasando cuando hay más oferta que demanda es que se deprimen los precios, particularmente al productor, y "se dan estás caídas en términos reales tan significativas, que es la razón principal por la que estos sectores están en crisis. El problema de cara a los productores y a toda la cadena es que no es que están en rojo desde hace unos meses, sino que han estado durante la última década mucho tiempo en esta condición, lo que hace que muchos se encuentren descapitalizados, endeudados, muchas industrias sin estar con los niveles de escala o de tecnología necesarios para ser sumamente competitivos, especialmente en el comercio internacional. Es una crisis crónica”.
Yerbateros
El presidente de la Asociación de Productores y Tareferos del Alto Uruguay, Antonio Franza, sostuvo que el pago por debajo de los niveles históricos, que no le permiten cubrir los costos, e viene registrando “hace ya tres años, desde que asumió este Gobierno” y atribuye la situación a la desregulación del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), que perdió la facultad de establecer precios de referencia para la hoja verde.

Productores aseguran que hace tres años que los precios pagados no llegan a cubrir los costos. Photographer: Natalia Favre/Bloomberg
“Esto impide que el directorio haga una grilla de un costo mínimo que se tendría que pagar al productor y, en consecuencia, la industria está pagando lo que se le antoja, muy por debajo del costo de producción”, dijo Franza a Clarín Rural.
En la misma línea que Coninagro, el dirigente gremial dijo que actualmente se está pagando por kilo entre $240 y $260, mientras que el costo de producción asciende a $450-$500. Teniendo en cuenta estos números, entiende que se tendría que pagar $800 el kilo para que sea rentable la actividad.
“De lo contrario, nosotros seguimos a pérdida. En mi caso, hace dos años que no cosecho y creería ya de que vamos por un tercer año. Si tengo que hacer la poda, la dejo nomás en el suelo, porque no es conveniente procesarla, ya que no cierran los números”, dijo Franza y concluyó: “así estamos, está es nuestra situación, tanto para el pequeño como para mediano productor, sumado a los trabajadores rurales”.
Vitivinicultura
Para el presidente de la Unión de Viñateros Mendocinos (UVM), Eduardo Córdoba, el sector viñatero está “atravesando una crisis terminal”, debido a que “se nos viene pagando el mismo precio por la uva, cuando los costos como el combustible, la energía eléctrica, la mano de obra, tasas e insumos, entre otros, siguen subiendo”.
“Para colmo, este año gran cantidad de bodegas han extendido sus plazos de pago. Antes podía ser al contado y en tres cuotas, pero las han extendido de seis a doce y sin ajustes. Por este camino, los productores estamos desapareciendo, con una gran cantidad de fincas abandonadas y sin manera de salir adelante”, sostuvo Córdoba.

En el sector aseguran que hay una fuerte crisis y precios por debajo de los costos. (Foto: Ignacio Blanco -Los Andes)
Por su parte, el secretario de la UVM, Matías Manzanares, sostuvo que este es el tercer año que se viene pagando por debajo de los costos de producción, con la “excusa de los bodegueros de que cayeron las ventas y hay un sobre stock vínico”.
Según explicó Manzanares, hay dos formas de comercialización: el que vende las uvas a las bodegas y el que elabora el vino a maquila (para terceros). En este sentido, explicó que con la entrega de un quintal de uvas, las bodegas te van 62 litros, mientras que este año dan entre 50 y 52 litros. “Entonces el pago del vino pasó de $700 a $400 por litro”, clarificó.
En cuanto a la venta de uvas criollas, el costo de producción va de $220 a $230 el kilo a 250 quintales por hectárea, mientras que se les paga a los productores $15o al contado en marzo y $180 en cuotas desde mayo hasta diciembre.
Manzanares sostiene que está situación llevó a que “los 24 millones de kilos de cosecha en Argentina no existen más. Hoy estamos entre 17 y 19 millones y ese es uno de los efectos de la descapitalización de los productores, que ya no invierte. Hoy la producción primaria de la provincia está fundida”.
FUENTE:CLARIN
- Fecha 17.09.2026
- Sección Economia
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