Pandemia

Coronavirus en Italia: el país entra en una semana decisiva

Se advierten las primeras señales concretas de que disminuyen el número de muertos y contagiados del máximo alcanzado el sábado, cuando en 24 horas fallecieron 793 pacientes y los contaminados subier...

Se advierten las primeras señales concretas de que disminuyen el número de muertos y contagiados del máximo alcanzado el sábado, cuando en 24 horas fallecieron 793 pacientes y los contaminados subieron en un día en 4.821 enfermos. “Esperamos una inversión de tendencia”, afirmó este lunes el director del Consejo Superior de Sanidad, Franco Locatelli.

En las dos provincias más castigadas de la Lombardía, Bérgamo y Brescia, se ha contraído el doble dato fundamental de muertos y contagiados. En cuatro regiones principales, que representan el 86% de las víctimas fatales se advierte una leve luz de esperanza. En el Véneto ya se ha conseguido contener en 169 el número de muertos y la región ha descendido del segundo al cuarto lugar, debajo de los 3.426 muertos de Lombardía, en la lista fatal. Ahora segunda es Emilia Romania, con 820 decesos y Piamonte con 300.

Locatelli recordó que “las primeras medidas enérgicas de contención fueron adoptadas el 11 de marzo”. La epidemia había comenzado el 21 de febrero en el hospital de Codogno, en el sur de Lombardía.

“Se esperaban resultados a partir de esta o la próxima semana”, añadió el funcionario.

Los especialistas invitan a no cantar victoria pero todos esperan buenas noticias que demuestren como la pestilencia llegó el sábado a su apogeo y ha comenzado la remisión de la infección que aterroriza al mundo.

El ejemplo soñado es el de China que redujo a cero la epidemia de coronavirus en la metrópoli de Wuhan, de 11 millones de habitantes, y de su provincia que tiene 60 millones. Los chinos, tras un comienzo errado de tratar de ocultar el desastre, hicieron públicos los datos desastrosos e implantaron un cerrojo sin fisuras. Mandaron la gente a sus casas y cerraron todos los negocios y fábricas, menos los supermercados y las farmacias. No hubo descuentos con los incumplidores. Hasta se vieron policías que se llevaban encadenados a jovencitos que se habían reunido para un picado de fútbol.

Con maneras mucho más blandas, Italia espera que las medidas de restricciones para cambiar los comportamientos sociales y aislar los contactos entre la gente, única manera eficaz de evitar los contagios porque no hay remedios contra el coronavirus, comiencen a dar los resultados esperados.

El gobierno decidió este fin de semana imponer una ampliación más enérgica de las restricciones, porque los estudios demostraron que aún se movía un 40% de los habitantes en las regiones del norte, corazón de la pandemia.

El problema central ahora es prevenir el alargamiento de la acción del virus a las regiones del centro sur que hasta ahora no configuran un escenario tan grave como en el norte. Este es un imperativo urgente, porque en el subdesarrollado sur italiano no existen los sistemas hospitalarios y sanitarios que gozan los septentrionales.

La batalla contra la epidemia ha agotado a los médicos y enfermeras. Hoy superaron los 3400 los que han sido contagiados y llegaron a 21 los médicos muertos. Incluso uno de los especialistas jubilados que se presentaron voluntarios y fueron lanzados rápidamente a la primera línea de batalla.

En el norte hay más lechos especiales de Terapia Intensiva. Una verdadera obsesión porque la escasez ha causado muchas muertes. Pero ya se ha logrado hacer funcionar tres mil en varias regiones. Además se incorporaran nuevos hospitales de campo, como el de Crema, en el se han hecho cargo 52 médicos y enfermeros cubanos recién llegados.

Rusia ha enviado un centenar de especialista y toneladas de material sanitario sofisticado en nueve aviones militares.

El gobierno impuso por decreto especial este domingo que ninguno puede trasladarse a otro municipio que no sea el de residencia. Óptima medida para detener la avalancha de miles de meridionales que huyen de Milán y otros centros del norte para refugiarse en sus regiones de origen, como Puglia, Sicilia, Basilicata, Campania (capital Nápoles) y Calabria.

En las fronteras de Sicilia y Calabria ya funcionan bloqueos especiales para bajar de los trenes y detener los automóviles que llevan las nuevas oleadas (a Sicilia llegaron 31 mil, a Puglia 25 mil) a sus tierras de orígenes, amenazando distribuir dosis fatales de coronavirus a sus propias familias.

Muchas cosas cambiarán

La tragedia de la epidemia está produciendo cambios epocales en Italia. Cuando esto termine, nadie sabe cuando pero la batalla durará aún meses, muchas cosas cambiarán. La última decisión del gobierno de tomar nuevas medidas restrictivas cerrando miles de empresas de sectores no considerados esenciales, ha levantado una gran polvareda.

El Ejecutivo del primer ministro Conde es apoyado por el partido Democrático de centroizquierda, que este lunes tomó distancias después que las centrales sindicales anunciaron huelgas porque en la lista de los sectores fabriles que pueden seguir funcionando hay muchas empresas que no producen mercaderías y servicios imprescindibles para esta coyuntura dramática nacional.

Los sindicatos dijeron incluso que harán huelgas de “autotutela”, contempladas por la justicia, para obligar a cerrar establecimientos que favorecen los perjuicios para la salud de los trabajadores.

“Pedimos a los sindicatos pleno sentido de responsabilidad”, afirmó el subsecretario del Partido Democrático, Andrea Orlando, que esta a cargo de la vieja agrupación de sinistra pues el titular, Nicola Zingaretti está en su casa aislado después de haber anunciado que está contagiado por el coronavirus.

Orlando pidió también al gobierno que muestre disponibilidad para dialogar con las centrales obreras y no rompa el hilo del diálogo. “El decreto puede ser corregido si se han alargado demasiados los servicios considerados esenciales”.

Por otro lado, la oposición derechista liderada por Matteo Salvini, jefe de la Liga, protesta indignada contra Conte acusándolo de haber expropiado la democracia italiana al no convocar al Parlamento, que no se reúne desde hace más de dos semanas. Juntar en sus recintos a 930 diputados y senadores no será fácil, en primer lugar por las medidas de seguridad que obligan a mantener una distancia entre los parlamentarios un metro cuadrado. Las bancas tienen una vecindad mucho más íntima.

En defensa de Conte se lanzó el ex primer ministro Matteo Renzi, que domina la región de Toscana. Utilizó al alcalde de la capital, Florencia, Dario Nardello, quién dijo que “la situación es hija de la emergencia coronavirus y es absolutamente inédita. Al primer ministro le doy las gracias porque está haciendo todo lo posible. No es fácil gestionar una situación de verdadera guerra. Los ciudadanos quieren solo tranquilidad, claridad e información”, afirmó el alcalde de Florencia.

Fuente: Clarin

  • Fecha 23.03.2020
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